ECONOMÍA Y MERCADOS
Restricciones votadas en 40 distritos reordenan el mercado de la IA
Más de cuarenta distritos aprueban límites a los centros de datos y los inversores premian a Amazon, Microsoft y Alphabet mientras castigan a los proveedores de infraestructura de IA.

Las elecciones de medio mandato en Estados Unidos han convertido el despliegue físico de la inteligencia artificial en un asunto sometido a votación. En más de cuarenta distritos donde se consultaba sobre restricciones a la construcción de centros de datos, los ciudadanos se pronunciaron a favor de limitarlas; en un solo distrito rechazaron esas trabas, según la recopilación del proveedor de datos Redbud Consulting citada por la prensa alemana. Las medidas abarcan prohibiciones completas, topes al consumo eléctrico y condiciones de edificación que acotan la localización, es decir, los tres insumos básicos de la capacidad de cómputo: suelo, energía y licencia municipal.
La reacción de los mercados fue de alivio por la claridad del resultado, rápidamente aceptado por el presidente Donald Trump, pero también de fuerte selectividad. El S&P 500 avanzó un 1,6 por ciento, el Dow Jones un 3,0 por ciento —su mayor subida tras unos comicios en más de cuarenta años—, el Nasdaq 100 un 0,91 por ciento y el DAX alemán un 2,22 por ciento. Dentro del sector tecnológico la divergencia fue nítida: Amazon y Microsoft ganaron más del 6 por ciento cada una y Alphabet más del 3 por ciento, mientras las llamadas neocloud, CoreWeave y Nebius, que financian centros de datos con deuda, cedieron alrededor del 9 y del 6 por ciento respectivamente.
El mecanismo que explica esa asimetría es el freno al gasto de capital. Amazon, Microsoft y Alphabet prevén desembolsar conjuntamente más de 740.000 millones de dólares este año en capacidad de centros de datos, una cifra que venía inquietando a los inversores: desde que Meta abrió la ronda de resultados el 21 de octubre, el índice de Bloomberg que agrupa a las «Magnificent Seven» ha perdido un 5,9 por ciento hasta el martes y apenas conserva un 4,1 por ciento de ganancia anual, por detrás del S&P 500 y del Nasdaq 100. Si la expansión se ralentiza por igual para todos, razonan los operadores, desaparece la presión de una carrera inversora y queda más beneficio dentro de las compañías. En el plano político, la demócrata Gina Hinojosa, vencedora en la gobernación de Texas, anunció que bloqueará nuevas autorizaciones hasta que existan leyes de protección y derechos de participación para los residentes; en Texas debía levantarse cerca de una cuarta parte de la capacidad estadounidense prevista hasta 2030.
El castigo se extendió a los fabricantes de chips Nvidia y AMD, y también a SpaceX, cuya sede, como la de Tesla, está en Texas: su propietario, Elon Musk, actuó como gran donante republicano en estas elecciones, con 224 millones de dólares en Texas y al menos 474 millones en total, y los inversores temen ahora mayores exigencias para el despliegue de infraestructura de IA y de satélites, así como obstáculos políticos a una eventual fusión con Tesla. Un acuerdo anunciado con Qualcomm para la red terrestre de Starlink Mobile contribuyó a contener las pérdidas. Fuera del ámbito tecnológico, Lockheed Martin retrocedió más del 7 por ciento ante el temor a que el nuevo Congreso cuestione el gasto militar, y el sector energético del S&P 500 cayó un 4,8 por ciento.
El próximo hito verificable es la aplicación efectiva de esas restricciones: las autorizaciones que la nueva gobernación de Texas ha dicho que no tramitará mientras no se aprueben las salvaguardas anunciadas, y el margen presupuestario que el Congreso electo reclame sobre el gasto en defensa.
Sources
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