ECONOMÍA Y MERCADOS
Alphabet decepciona en Bolsa por el coste de su apuesta por la inteligencia artificial
El conglomerado facturó 127.600 millones y ganó 26.200 millones, por debajo de lo previsto, mientras sus 51.400 millones en centros de datos reavivan la duda sobre la rentabilidad del gasto en IA.

Alphabet presentó esta semana sus resultados trimestrales y, con ellos, la factura de su carrera por la inteligencia artificial. El conglomerado propietario de Google se quedó por debajo de las expectativas de Wall Street tanto en ingresos como en beneficio, en un contexto de creciente escepticismo inversor sobre si el gasto récord en IA acabará por rentabilizarse. La reacción del mercado ilustra ese nerviosismo: la acción cayó más de un 12% en la apertura del jueves, hasta su nivel más bajo desde marzo, después de haber perdido cerca de un 10% de capitalización en las operaciones posteriores al cierre.
El negocio creció por decimotercer trimestre consecutivo a ritmo de dos dígitos, pero no lo suficiente. La facturación avanzó un 25%, hasta 127.600 millones de dólares, medio punto porcentual por debajo de lo pronosticado. Los ingresos publicitarios vinculados a la Búsqueda de Google, la principal fuente de dinero del grupo, subieron apenas un 12%, hasta 63.400 millones, cuando los analistas calculaban unos 65.000 millones. YouTube se quedó en 11.200 millones, también por debajo de las estimaciones. El beneficio neto cayó a 26.200 millones, una cuarta parte menos que un año antes, equivalente a 2,12 dólares por acción frente a los 2,87 del ejercicio previo y a los casi tres dólares que esperaba Wall Street.
El origen de la desconfianza está en el volumen de las inversiones. Alphabet destinó 51.400 millones de dólares a centros de datos y otros activos fijos, un desembolso que el mercado castigó. El contraste con Microsoft, recompensada por invertir menos en centros de datos, resume la pregunta que atraviesa a la industria: si se justifican las enormes inyecciones de capital en infraestructura de IA. Ambas compañías publicaron sus cifras el miércoles y el mercado las trató de forma opuesta.
En el otro platillo de la balanza, el prospecto de salida a bolsa que la start-up Anthropic, con sede en San Francisco, presentó el lunes, constituye por ahora el argumento más sólido de que la apuesta millonaria podría funcionar. La firma detrás de Claude logró abaratar de forma notable los costes operativos de la IA y acercarse a la rentabilidad: el gasto en capacidad de centros de datos representó el 48% de los ingresos en el segundo trimestre, frente al 72% del trimestre anterior y el 251% en el primer trimestre del año previo. Con esas cifras sobre la mesa, el escrutinio inversor se concentra en la distancia entre lo que las grandes tecnológicas desembolsan y lo que declaran recuperar.